Foto de Asier Rua.

“La difusión de la obra es parte de la obra”. Estas palabras, del filósofo de principios de siglo XX Walter Benjamin, tienen mucho sentido en el mundo global. El contexto de una obra de arte marca por completo su percepción, un aspecto que las galerías quieren cuidar. En la mayoría de los casos no les queda más remedio; aunque el arte contemporáneo genera mucho interés en amplios sectores de la sociedad, la difusión del mismo no siempre encuentra los canales adecuados.

Esa labor recae en las propias galerías y acaba marcando su relación con el público. Para cumplir con su tarea y ejercer como marco apropiado de exhibición y canal de diálogo se construyen identidades complejas en las que se mezclan la labor curatorial con la integración de las obras en el propio espacio. Algunos locales incorporan la arquitectura como parte de ese discurso. Otros apuestan por explotar las redes sociales con ideas virales. Y la mayoría busca un diálogo directo con su público.