Una de las galerías en el parking del Hotel Puerta de América, diseñado por Teresa Sapey, durante Just Mad3. Asier Rua.

Galería en el parking del Hotel Puerta de América, diseñado por Teresa Sapey, durante Just Mad3. Asier Rua

El arte contemporáneo lleva años flirteando con el diseño y la arquitectura. “Los límites de algunas disciplinas son borrosos”, dice Ariadna Cantis, arquitecta y coordinadora del premio de arquitectura que se presenta JUST M4D, en colaboración con la fundación Konecta. La iniciativa ARCHKONECTA,  que se celebra por segundo año en la feria de arte contemporáneo, es una de las acciones que muestra el interés de la cita en el acercamiento a otras disciplinas.

 La idea es convocar un concurso anónimo de ideas de arquitectura, cuyo objetivo es proyectar un módulo mínimo susceptible de ser construido con materiales, elementos y tecnologías económica y medioambientalmente responsables. Debe poseer, además, un uso flexible y adaptable con el menor coste y complejidad en cualquier destino para atender demandas relacionadas con emergencias, ayuda humanitaria o cooperación para el desarrollo. El propósito es  desarrollar proyectos de arquitectura en el ámbito social, sostenibles y accesibles, orientados a promover el debate y la investigación, generando ideas y visiones para el siglo XXI. En la primera edición ha sido Premiado el proyecto ZOOTROPO del arquitecto Julio Jiménez

¿La cultura contemporánea incita a la mezcla de disciplinas? “No sé si tiene que ver con el pensamiento contemporáneo pero es cierto que hay una inspiración social muy fuerte. Creo que vivimos un momento convulso y tanto el arte como la arquitectura utiliza fórmulas o propuestas para acercarse a la sociedad”, añade Cantis. Del mismo modo, dentro del área de diseño JUSTMADDesign, comisariado por Alvaro Catalan de Ocon, mostrará objetos de más de 20 creadores internacionales.

JUSTMAD ha estado vinculada con la arquitectura desde sus comienzos en el Matadero, edificio industrial del siglo XIX rehabilitado por varios arquitectos, entre ellos Arturo Franco; hasta la presente cita en el parking proyectado por Teresa Sapey en un hotel con intervenciones de Zaha Hadid, Jean Nouvle o David Chipperfield. “Es complicado diferenciar lo que hay en la cabeza del artista cuando hace arquitectura o en la de un arquitecto haciendo arte”, continúa Cantís. La obra de Dan Graham, por ejemplo, con sus pavilliones como emblema, se mueve en este complejo medio que une arte, arquitectura con temática social. “La guerrilla urbana tiene una base artística muy fuerte; cuando los jóvenes arquitectos se implican en un movimiento de esa tipología tienen que usar el arte como medio. Se mueven en la frontera de la disciplina y los límites siempre son borrosos”, reitera Cantis.